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Mi obra no narra, sugiere; surge de una respuesta meditativa a la experiencia del momento, permitiendo que sea revelada y experimentada. Una “instantánea”; un haiku* pictórico. La única realidad es la experiencia del AHORA, que trasciende todo concepto, por lo que no puede ser conceptualizada. No a las abstracciones.
Haiku, es un poema breve, casi siempre de diecisiete sílabas distribuidas en tres versos, de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente. Lo que caracteriza al haiku y lo distancia de otras formas poéticas es su contenido. Un haiku trata de describir de forma brevísima una escena, vista o imaginada. Entonces, ¿cuál es el fin del haiku?, ¿la belleza, el Zen, la ascesis, el misterio del universo o la suprema importancia del suceso más pequeño? No hay ningun patrón a seguir.
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